APOSTOLADO Y FORMACIÓN CATÓLICA

EL APOSTOLADO Y LA EDUCACIÓN CATÓLICA ?QUÉ QUEREMOS?

En las almas humanas se desarrolla toda la historia de la humanidad. Lo que nosotros llamamos historia es solamente la proyección de todo aquello que se desarrolla en las almas humanas.
Si deseamos ser portadores de una gran misión católica todas nuestras organizaciones deben destacar permanentemente que la profunda e intensa vida religiosa es la única condición para que se formen grandes personalidades que con su vida alcancen los grandes ideales. Nosotros no somos una organización de masas que tienen solamente sus intereses comunes sino que queremos formar grandes personalidades. Ellas sabrán aprovechar a las masas ignorantes para sus grandes ideales.
/Aurora (1920) 4/

LA INTRODUCCIÓN AL “LIBRO DE ORO”

El original del “Libro de Oro” ya ha sido publicado en el ano 1910. G. Franz Terseglav, su autor, de un modo extraordinario ha trazado en el mismo su ideología sobre la juventud eslovena católica de su tiempo. Su deseo fue que ese libro adquiera un valor perenne para que del mismo se puedan servir todas las generaciones futuras de la juventud católica. Los principios imperecederos de la Iglesia Católica que él había adaptado a las circunstancias eslovenas fueron para él la prueba para que este pequeno catecismo formase varias generaciones de católicos eslovenos convencidos. Sin embargo muchos se preguntarán extranados por qué a pesar de todo nos atrevemos a completar y a rehacer ese libro. La causa principal es que desde el ano 1910, es decir desde la publicación de este libro, se ha organizado la Acción Católica por todo el mundo de una manera magnífica y esa vida grandiosa de la Iglesia católica ha marcado en nuestra juventud sus profundas huellas. Aquello con que se conformaban nuestros camaradas mayores a nosotros ya no nos bastaba. Nosotros no tenemos que luchar tanto en público para conseguir el derecho de existir como lo hacían ellos con tanto entusiasmo y éxito. La juventud católica organizada hoy cuenta con la opinión pública y son pocos los que se extranan de que un hombre culto pueda ser hijo fiel de la Iglesia Católica.
La nueva generación católica dio un paso más hacia adelante. Ella hoy se está dejando llevar por las olas de aquellos ríos que manaron de la eterna Roma cuando en el ano1905 el Papa Pío X publicó el breviario sobre la Santa Comunión diaria y frecuente. La generación joven cultiva un amor fervoroso hacia nuestro Salvador que está siempre junto a ellos en la Eucaristía y de la Eucaristía ellos sacan la fuerza para su actividad y para su apostolado. Mientras que la generación anterior tuvo que afirmar su cristianismo intelectual y apologéticamente demostrar una gran valentía combatiendo los ataques del liberalismo la nueva generación es más serena y está en un continuo e íntimo contacto con Jesús que reina y domina en sus almas.
De ahí surge el amor fervoroso de los jóvenes hacia la Santa Iglesia, Esposa Inmaculada de Jesús, y también el de sus obispos y sacerdotes. Ellos están convencidos de que a los sacerdotes les corresponde el papel más importante en la extensión del Reino de Dios y de que los laicos se deben unir a ellos y convertirse en sus colaboradores. Por eso comprendemos la razón por la que los miembros católicos por excelencia de las organizaciones sociales de otros países se fueron al seminario y parece que muy pronto ese espíritu reinará también en nosotros. La publicación del “Libro de Oro” tiene como objetivo devolver al sacerdote aquella dignidad que corresponde al discípulo de Jesús.
En este “Libro de Oro” vemos también que la mirada de la juventud está siempre orientada hacia Roma, que es donde se encuentra aquel faro que ilumina a todo el mundo. De la misma Roma en los últimos tiempos partieron las directivas que cuentan con la Acción Católica como una realidad y que de un modo preciso definen su papel.
Por eso al adaptar el “Libro de Oro” nos fijamos mucho en aquellas directivas que los últimos papas han dedicado a la Acción Católica, especialmente al movimiento juvenil. Según las mismas pertenecen a la Acción Católica “las fuerzas católicas organizadas y unidas con el fin de conservar, extender, aplicar y defender los principios católicos en la vida individual, familiar y social”. El movimiento católico juvenil tiene que ocuparse de formar la elite, de formar al apóstol elite. Las asociaciones de la juventud católica deberían ser para la Iglesia que escucha – Ecclesiae audienti – los verdaderos seminarios en los cuales se formarán sistemáticamente los colaboradores de la Iglesia que ensena – Ecclesiae docenti.
De todo eso se deduce que nosotros hoy depositamos en nuestra juventud exigencias mucho más grandes que las exigencias de hace treinta anos. Por eso nosotros definimos muy detalladamente cuales son las obligaciones religiosas del Águila, cuántas veces como mínimo deben recibir la Santa Comunión, cómo debe ser su relación con la Santa Iglesia y con sus sacerdotes. Mientras las generaciones anteriores ponían más énfasis en el amor a Dios y al pueblo ahora entre los jóvenes ese amor ha adquirido una forma concreta de amor a Jesucristo
eucarístico y amor hacia el pueblo, es decir a la Santa Iglesia.
Quiera Dios que el “Libro de Oro” forme de esa manera un ejército de apóstoles, ejército de santos, que se dispersarán por doquier desde la patria croata conquistando las almas como si fuesen caballeros imperiales. Que también sea un aporte para que en nosotros en todas partes reinen los principios de la Santa Iglesia Católica de tal manera que el Sagrado Corazón de Jesús reciba un inmenso número de nuestros hermanos en su divino abrazo.
/Manuscrito, Archivo F 21.6. y 12/

A LOS PADRES CATÓLICOS
(En ocasión de la celebración del Día de la Juventud Católica)

El día 10 de mayo se festejará solemnemente a lo largo y a lo ancho de Croacia el Día de la Juventud Católica. En ese día tan significativo toda la juventud croata aguilena comunitariamente se acercará a la mesa del Senor y unida al Dios Eucarístico testimoniará ante todo el mundo que el pueblo croata puede esperar un futuro feliz en una renovación católica.
El mismo día, en todas las ciudades y pueblos donde hay “águilas católicos” se celebrarán academias, conferencias, funciones y la fervorosa juventud aguilena mostrará al público – padres, amigos, parroquianos- en qué consiste su trabajo entusiasta y con que medios desea renovar al pueblo croata.
Sí, los águilas desean renovar y reformar a su pueblo. ?No es pretencioso que las almas jóvenes persigan ideales tan altos? Si la gente adulta y experimentada no ha logrado frenar la destrucción religiosa, moral, social, económica y política del pueblo, cabe preguntarse si los águilas tendrán mejor suerte. ?Qué es lo que los empuja con tanto brío hacia adelante?
?Cuáles son los medios que les garantizan que el futuro y la victoria les pertenecen?
!Escuchen, oh padres católicos, y piensen!
?Quiénes fueron aquellos pocos hombres primitivos que hace dos mil anos empezaron a caminar por el mundo y llenos de fe y de esperanza predicaban que el futuro les pertenecía? ?Cómo podían esos apóstoles de Jesús de Galilea afirmar porfiadamente que el gran poder político del gigantesco imperio pagano de Roma estaba fundado sobre fundamentos falsos y que toda la estructura humana se construiría nuevamente?
Y apenas pasaron tres siglos el mundo estupefacto se dio cuenta de que los sencillos pescadores tenían razón. El imperio pagano empezó a disolverse y la ensenanza de los valientes mártires y castas vírgenes, la educación de los conversos ermitanos e intrépidos confesores dominó el mundo.
Y surgieron asilos y majestuosas catedrales, comenzaron a escribirse libros eruditos y crearse obras maestras de arte. Y los pueblos bárbaros y guerreros se transformaron en mansos trabajadores y floreció la prosperidad. En el siglo XX ya tenemos toda una serie de Estados – Estados católicos – que viven en armonía y amor mutuo, que con sus jóvenes almas cristianas aman al Santo Padre, al maestro de aquella doctrina eficaz que transformó toda Europa.
Todo eso surgió de aquellos simples apóstoles de Jesús. Si de sobre eso no diese testimonio la inexorable historia quién se atrevería creer en algo parecido. Pero los hechos están y no se pueden negar. ?Y los águilas? Apenas tenemos un centenar de organizaciones en las regiones croatas pero ellos ya afirman que la doctrina que profesan es capaz de reconstruir los fundamentos y renovar al pueblo croata. Pero la doctrina que difunden y consolidan por todas partes no es un invento de ellos. Es la doctrina de Jesucristo, la doctrina de Pedro, la del casto Juan, el apóstol águila, la doctrina de los mártires y confesores, ermitanos y santas vírgenes. Y esta doctrina ha de triunfar, porque es la doctrina divina y tiene la garantía total del éxito. !Padres católicos, al observar a su alrededor, ?no se les contrae el corazón dentro del pecho al ver a los peligros a los que están expuestos sus hijos?! ?Existe todavía aquel pueblo, el pueblo croata, que en vez de oír el canto alegre difunde la terrible blasfemia y las maldiciones? ?No sienten el dolor en el alma al ver a tantos jóvenes nuestros que vagan por los boliches, originan rinas, leen libros y diarios inmorales? ?Se preguntarán alguna vez a dónde conduce todo eso? ?No se quedarán desiertos nuestros hogares? ?Es que el pueblo se dirige evidentemente al precipicio? Tal vez digan en su interior: la culpa de todo es de las circunstancias políticas. Cunado las mismas mejoren todo será mejor. Pero, ?creen ustedes en esa suposición? ?No les resulta enganosa? Y mientras ustedes titubean sin saber realmente en qué creer y qué dirección tomar – entre ustedes con paso firme avanza una legión de águilas croatas, cae de rodillas, levanta los tres dedos en alto y los ojos al cielo y pronuncia el juramento:
“Juro por Dios vivo y su Hijo Jesucristo, con el principal apóstol San Pedro y San Juan Evangelista, protector virginal de los águilas croatas, que la Iglesia Católica es única, verdadera Iglesia y sólo la doctrina de la Iglesia Católica puede renovar y hacer feliz al pueblo croata. Y nosotros, los águilas croatas, nos comprometemos a ser portadores de esa renovación. Una nueva caballería, armada con un arma nueva y actual. Nosotros profesamos en todo la obediencia a los padres y a toda autoridad competente; nosotros propagamos los buenos libros y periódicos, seremos verdaderos apóstoles de las diversiones decentes, convencidos de que el edificio de la sociedad debe construirse sobre el fundamento de la roca que es Cristo.”
Mientras que hoy el Estado pregona que los hijos son propiedad del Estado, el aguilenismo confiesa que los hijos son propiedad de los padres. Y la organización aguilena sólo desea completar esa formación familiar. Puesto que la educación de la familia ha de ser católica la educación del águila también es católica. La juventud de la organización aguilena ensena que la familia católica es la célula básica y principal de todo sistema social y que la condición primordial y más importante para la felicidad del pueblo es la familia cristiana honesta. Es imposible formar una familia cristiana honesta si la juventud no se educa en un amor sagrado a la preciosa castidad, en el respeto a la autoridad de los padres y en la autodisciplina. Esas virtudes familiares son el fundamento del sistema estatal; esas virtudes son propias de los águilas.
Junto al buen libro, al estudio de la historia eclesial y nacional, a la introducción en la economía y la vida ciudadana, los águilas cultivan además la educación física. Saben que el cuerpo humano es la habitación del alma inmortal redimida por Cristo, la morada del Espíritu Santo. El cuerpo del cristiano, consagrado por los sacramentos, un día se hará participe de la gloria eterna. Por eso los águilas cultivan los ejercicios físicos y la gimnasia rítmica y proclaman a todo el mundo que el catolicismo no desea quedarse sólo en la sacristía o en la capilla sino que es la doctrina que para todos los hombres y todos los tiempos quiere abarcar a todo el hombre: su alma y su cuerpo.
Oh padres católicos, siéntanse muy dichosos, porque el Senor en su misericordia se acordó del pueblo croata y le ha enviado una legión de azucenas blancas, caballeros que con el corazón ardiente y flameante de amor van de la ciudad al pueblo y de la escuela al taller a fin de que en todos los croatas se despierte el entusiasmo por la Iglesia Católica y por el glorioso pasado católico del pueblo croata.
Este Día de la Juventud Católica es en primer lugar la fiesta de los águilas croatas, sin embargo, casi al mismo tiempo es el Día Solemne de los Padres Católicos croatas.
/Domingo, 18 (1925) 1-2/


EL CATOLICISMO Y EL PUEBLO CROATA

En esta breve exposición vamos a presentar los principales capítulos de la vida del pueblo croata, desde el lejano siglo séptimo cuando fue bautizado hasta nuestros días. En ellos se ve claramente que el pueblo croata se ha acunado en el seno de la Santa Iglesia Católica y que de Ella recibió muchos bienes espirituales y temporales. Los papas de Roma con amor paternal companaban el destino del pueblo croata preocupándose por su cultura y su libertad política. Cuando los croatas fueron abandonados por todo el mundo el Santo Padre enviaba a sus jefes además de su bendición apostólica ayuda militar. Es conveniente recordar todo eso en ocasión de conmemorarse los mil anos de la coronación del rey Tomislav. Dirigiendo nuestras miradas hacia el pasado encontramos las buenas ensenanzas para el futuro
El destino del pueblo croata está íntimamente unido al destino de la Iglesia Católica; ocultar esa influencia tan exitosa de la Iglesia sobre el desarrollo del pueblo sería un hecho muy ingrato. Tenemos indudables pruebas de que la Iglesia Católica es la verdadera Iglesia – pruebas que empiezan con las profecías y encuentran su poderoso sostén en los milagros de Lourdes y otros que ocurren hasta hoy en día. Por eso todo croata debe estar muy convencido que será útil a su pueblo solamente cuando el pueblo sea formado en el verdadero espíritu católico (…).
Si queremos que el pueblo croata en el futuro permanezca fiel a sus célebres antepasados el mismo debe continuar cultivando el amor a la Santa Iglesia Católica y vivir según los principios católicos. Puesto que el futuro del mundo le pertenece a los jóvenes, esta asociación, a la que pertenece la juventud croata, debe ser educada en los principios católicos. ?Tenemos nosotros en Croacia esas asociaciones? Realmente las tenemos y están sembradas a lo largo y a lo ancho de nuestra patria – y se llaman Organizaciones Croatas de las Águilas Católicas. El catecismo de las Águilas croatas es su “Libro de Oro” en el cual entre otras cosas está escrito:
“El Águila” es la organización católica de la juventud croata. (Pág. 7)
El fin del águila es … hacer de toda la juventud católica una falange de apóstoles, formándolos religiosa, intelectual, moral, social y corporalmente; para que por medio de esa juventud el pueblo se despierte, se fortifique y arda en los ejemplos del pensamiento y de la vida católica. (Pág. 8).
El fundamento de toda la actividad del águila es la fe católica, sus principios y mandamientos, que nos han sido dados por Dios y por la santa fe católica. (p.8).
La labor espiritual del águila tiende a eso, es decir a educar a sus miembros en los verdaderos y hermosos principios católicos y a hacer de ellos católicos ejemplares.
El ideal del águila es el amor a Dios y a su Hijo Jesucristo, a la Iglesia Católica, la Santa Esposa de Jesús; el amor a sus companeros, al pueblo, a la patria y a todo hombre, especialmente a todos aquellos que sufren la pobreza y la tristeza. (p.12)
Todo águila debe amar a Dios y a la Iglesia… debe amar a su pueblo, a su idioma y a su patria; debe desarrollar todas las buenas cualidades y facultades del pueblo y erradicar todas las malas inclinaciones que surgen en el pueblo, especialmente la blasfemia, el alcoholismo, la negligencia, el egoísmo, la mentira, el exceso… (p. 13).
El águila debe formarse para ser héroe de Cristo…(p.45).
El águila croata debe trabajar por los derechos de su pueblo de tal manera que florezca en él su conciencia religiosa, su fe católica y las costumbres religiosas que son la base más firme y sólida para la existencia de todo pueblo.(53).
Algunos de los fragmentos del “Libro de Oro” demuestran muy claramente que el deseo de la juventud croata aguilena es seguir las huellas de sus antepasados. Desde el príncipe Branimir hasta el obispo Berislavic y los héroes de los tiempos modernos, se consideró siempre la fe católica como la única fe verdadera y prenda del bienestar y de la gloria del pueblo…
(Juventud, 11-12 (1924) 201-214)

El movimiento aguileno, que en los últimos tiempos se ha difundido extraordinariamente por todas partes, en ocasión del jubileo de los dos mil anos desea que toda nuestra juventud proclame que la fe católica es la fe de nuestros antepasados y que todo el pueblo croata le debe agradecer a la fe católica su pasado glorioso. Deseo que este tiempo tan significativo para el pueblo croata renueve todos los aspectos de la vida, que establezca como base de todas sus actividades los principios de la Iglesia de Cristo, de la Iglesia Católica, principios únicos y verdaderos. Que el lema de la juventud croata en este ano jubilar sea: „La renovación del pueblo en Cristo“ (…) Toda actividad del pueblo que no tenga en cuenta los principios eternos de la Iglesia Católica y de la moral cristiana antes o después tendrá consecuencias fatales para todo el pueblo.
/ Manuscrito, Archivo R.7/

ADQUISICIÓN DE NUEVOS MIEMBROS

El título de esta charla podría ser: “?Cómo un estudiante disciplinado puede salvar las almas?” Ya las últimas palabras, “salvar las almas2, nos dan la idea de la pastoral que es tan antigua como la humanidad, sobre la cual la Iglesia posee una experiencia fundamental. Por lo tanto fijémonos en el fundamento:”salvar las almas” y adaptémoslo a las circunstancias concretas en las que vive nuestra sociedad.
Aquel que desea salvar las almas de los demás en primer lugar debe salvar su propia alma, “Prima sibi charitas”, puesto que recién cuando sepamos cómo salvar nuestra propia alma podremos hacer lo mismo con las almas del prójimo. El fundamento de nuestra labor apostólica y el éxito están en nuestra relación con Jesús que debe habitar en nosotros. La formación de nuestra inteligencia, de nuestra voluntad y de nuestros sentimientos condiciona nuestro trabajo fuera de nuestras filas.
?Cuáles son entonces las características por medio de las cuales ante todo nos autoeducamos? Las características son la meditación diaria matutina, la participación frecuente en la Santa Misa, la recepción de los Sacramentos, el examen de conciencia diario y la lectura espiritual de cada día. Si practicamos eso Jesús en mayor medida vivirá y crecerá en nuestro interior, comprenderemos mejor el sentido de la vida y la economía de la salvación y entenderemos con qué amor, nuestro Amor -Jesucristo- ama a cada alma en particular. Y puesto que Jesús anhela y vela por cada una de las almas, porque todas ellas han sido creadas para la felicidad eterna, ese deseo de salvar el alma de nuestro prójimo se trasfiere de Jesús a nosotros y hace nacer en nosotros el deseo de poner en brazos de Jesús a todas las almas para que alcancen la felicidad eterna.
Nosotros decidimos firmemente que junto con Jesús haremos todo lo posible para convencer al alma de tal o cual persona. El primer paso ya lo hemos dado con el solo hecho de poner nuestra propia voluntad al servicio de la voluntad de Jesús. El segundo paso es nuestra comunicación personal con nuestros companeros. En toda ocasión inconscientemente debe emanar de nosotros aquella paz sobrenatural que descansa en Dios de la que participamos nosotros. En el alma de nuestro prójimo, aunque alguien no sea simpatizante nuestro, observaremos algo de gran valor que se rompería como el vidrio si no se lo toma con cuidado. Atentos en eso; estemos llenos de misericordia y paciencia con nuestros adversarios; en todo momento ellos deben ser conscientes de que nosotros amamos en ellos algo cuyo valor ellos mismos desconocen y que somos capaces de ayudarles tanto en las cosas importantes como en las más insignificantes.
Si cada miembro de nuestra organización tratase a sus companeros con ese amor, en torno a la misma organización se crearía algo agradable, un ambiente misterioso y fragante, y ni bien uno de nuestros companeros se comunicase con otro de nuestros miembros, se adquiriría un sentimiento particular, como si se tratara de un mundo magnífico que el otro apenas imagina y todavía no conoce. La creación de ese ambiente de tolerancia entre amigos, inconcientemente los acerca a la organización. Por eso es necesario que ahora entre ellos elijamos algunas almas selectas para conquistarlas. !Almas selectas dije! Porque generalmente todo nuestro esfuerzo es inútil si queremos atraer a nuestras filas a la gente que es mala de por sí; a los que son blasfemos o inmorales. Para que esa gente se convierta se necesitan medios más fuertes que los medios sobre los cuales deseamos hablar. Nosotros debemos procurar sobre todo atraer a aquellos jóvenes que son ya de por sí nobles, sacrificados pero por prejuicios u otras causas no tuvieron la oportunidad de abrazar la verdad cristiana.
De lo expuesto podemos deducir lo siguiente: nuestras organizaciones estudiantiles no son asociaciones de rescate en las que se acepta a cualquiera con el anhelo de que en las mismas se corrija sino que son instituciones de formación para aquellos estudiantes que están dispuestos a someterse a sus reglas tendientes a formar la elite.
Destacamos en primer lugar lo positivo en cuanto al logro de los nuevos miembros. Dijimos que la caridad debe guiar nuestros pasos en todo. En general, ?qué pasa con nuestra gente? La práctica ha demostrado dos cosas: nosotros en general no aborrecemos sólo las ideas contrarias sino que nuestro desprecio trasciende también a las personas. “Interficite errores, diligite personas” es un dicho cristiano antiguo. Es totalmente erróneo lo que ocurre a menudo: atacamos a nuestros adversarios sin discernir en ello entre las ideas erradas que defienden y sus almas inmortales que hay que salvar. La consecuencia de ese comportamiento irregular contra quienes sostienen ideas equivocadas es la causa por la que los miembros de las asociaciones católicas como grupo se separan completamente de sus camaradas y no pueden ampliar su círculo de acción. La caridad debe romper las paredes angostas de nuestra organización y debe verterse a todo nuestro alrededor, allí donde la Providencia nos ha destinado.
Un motivo psicológico de esta separación espiritual y del grupismo en nuestras organizaciones es que la fe de ciertos miembros no está fundada sobre una base sólida y también porque se tiene un sentimiento instintivo de que a estos miembros les resulta más fácil vivir aislados de los adversarios porque de esa manera nadie amenazaría su débil convicción. No podemos continuar así. Charitas Christi urgent nos – nos empuja a que con santo fervor y amor ardiente trabajemos con nuestros adversarios. Muchos entre ellos se darían cuenta de que nuestra vida interior descansa sobre una alta roca desde donde sus miradas vuelan serenamente sobre el oleaje de la vida que está muy debajo de ella en el valle. Nuestro adversario sentirá en el contacto con nosotros el hálito de la eternidad; será para él un estímulo para reflexionar sobre las inquietudes que están dormidas en su interior pero que se pueden despertar.
Existe aún otro error que cometen nuestros miembros y es justamente el contraste con aquel espíritu de grupismo que recién analizamos. A saber: se oyen muy a menudo los reproches justificados de que nuestros miembros van muy poco entre los adversarios y que por eso su actividad está limitada a un número muy pequeno de gente. Es verdad, pero aquellos que hablan así van entre sus adversarios, se reúnen y hacen amistad con ellos y a veces durante horas y horas les demuestran la veracidad de sus principios. Ese continuo contacto al final termina en la aceptación gradual de las costumbres de su organización, se igualan a ellos y a menudo apostatan. Por lo tanto hay que establecer el principio de que un miembro no puede tener amigos (en el verdadero sentido de la palabra) fuera de nuestras filas, porque la verdadera amistad se apoya sólo en la fe de las mismas verdades eternas. Todo lo demás puede ser un conjunto de distintos intereses terrenales y egoístas – pero no de la amistad. Nuestro miembro puede tener amigos sólo entre los católicos convencidos y si comienza a juntarse con los adversarios debe ser consciente de que en cada momento de su vida se hace apóstol entre ellos, representante de Jesucristo de quien da testimonio. Esa persona debe tener una fe sólida que obtendrá de la Sagrada Eucaristía y de la Penitencia… Él, al estilo de Poyet, cada día de nuevo se convertirá, rezará, comulgará y se ofrecerá a sí mismo por un alma determinada. Será consciente de que por sus propias fuerzas no puede convertir a nadie y de que es un mero instrumento en las manos de Dios a quien se somete con humildad. El sabe por la experiencia diaria de que un determinado argumento que utilizó no tuvo efecto alguno y que una palabra insignificante que ha pronunciado de paso fue la causa de la conversión. Todo depende de Dios. El hombre debe disponer su alma de tal manera que sea un instrumento adecuado en la obra de Dios.
Hasta ahora hablamos de la actividad de los individuos en un ambiente que es inaccesible a las ideas católicas. Para conquistar nuevos miembros también es de suma importancia que los miembros de la organización se ayuden y se quieran mutuamente. No es suficiente que sus relaciones sean únicamente de carácter oficial sino que en la organización se cultive una verdadera amistad cristiana que es el resultado de los mismos ideales que perduran para siempre, porque sus ideales son eternos. A menudo sucede que alguno de los camaradas tropieza y debido a una mala companía o a una mala vida finalmente comienza a pensar de la misma manera como vive. Hubiera habido muchas menos apostasías en nuestras filas si el culto de la amistad en ellas se hubiera desarrollado más. Los vínculos amistosos hubieran atraído a muchos nuevamente al círculo de sus primeros camaradas. Digamos algo sobre la conquista de nuevos miembros. Para que el tema de la conferencia quede más claro en la memoria sacaremos las siguientes conclusiones.
1 – En nuestras asociaciones hay que cultivar más que hasta ahora una sincera amistad entre las personas.
2 – Con amabilidad y servicio debemos trabajar apostólicamente entre nuestros camaradas que aún no están en nuestra organización para lograr alrededor de nuestras organizaciones un ambiente donde la gente se incline hacia nosotros.
3 – Para ganarse a los individuos hay que contar con los jóvenes que por naturaleza poseen cualidades (de sacrificio y de carácter), conscientes de que nuestras organizaciones no son sociedades de salvamento sino formadoras de elites.
4 – Ninguno de nuestros miembros puede colaborar con nuestros adversarios por el solo hecho de colaborar sino que deben ser para ellos representantes de nuestros principios, conscientes de que están entre sus adversarios únicamente para trabajar por la salvación de sus almas.
Sobre la base del debate hay que agregar:
5 – Las organizaciones de las escuelas secundarias deben ponerse en contacto directo con la organización de los “jóvenes héroes” después de terminar la escuela primaria que se deben preparar bien para pasar a nuestra asociación; establecer la función de “maestro” en cada grupo para que los mismos tengan un cuidado especial y lograr de esa manera que los nuevos miembros sean idóneos.
/Luz, 1-2 (1923) 14-16/

CRITICA OBJETIVA

En su muy aguda discusión el P. Grgec confirma que el valor de las obras de arte es bastante relativo porque está condicionado por el ambiente espiritual de la época, del artista y del lector. El arte nos agrada si el ambiente espiritual del artista no es más estrecho que el nuestro. Por eso ocurre que las personas incultas gozan de la misma manera de un artista insignificante que la persona que tiene una visión amplia; mientras que al lector de Dante por ejemplo los versos de Harambasic le parecen unos meros versillos.
El principio de la verdad y la verosimilitud (inclusive en el mito) debe dominar en todo el arte. El lector exige la verdad máxima. Debemos emplear el mismo modo científico cuando juzgamos objetivamente los valores éticos del arte, cuestionándonos si aquello que representa el arte es bueno. Para un crítico es muy importante puesto que justamente sobre esto se fundamenta relativamente toda la crítica objetiva.
Los críticos objetivos pueden ser sólo grandes hombres (en sentido cristiano), porque el cristianismo impone exigencias sobre sus vidas que durante 2000 anos demostraron que responden al ideal más grande de la vida de cada época. (…).
Los críticos que no reflexionan y miran todo desde el punto de vista actual justamente por eso no pueden juzgar objetivamente ni la vida ni el arte. – Su medida es demasiado estrecha: el criterio de su efímera y laica visión es el grano de la verdad rodeado de la cizanar de las mentiras modernas. Pero con respecto al criterio ético del arte (es decir que sólo es hermoso aquello que a su vez es bueno) existe una ciencia, un criterio secular, que durante siglos hila en un conjunto armónico la totalidad de las partículas de su opinión crítica, de todos los fenómenos de la vida que se cambia continuamente. Ese criterio católico y organizado es la realidad de la Iglesia, que se ha desarrollado en un árbol grande como el de la mostaza. Por lo tanto la crítica sería una realidad más objetiva si observando las obras aplicamos a ellas verdades cristianas, verdades de las cuales los siglos testimoniarán que son verdaderas. Tomemos un ejemplo: ?Quién no conoce el Falstaf de Shakespeare? La crítica literaria afirma que Falstaf es una de las figuras cómicas más logradas de la literatura universal. Traigan al teatro a un intelectual, a un típico centroeuropeo – cansado de hambre y de sufrimiento – . Tráiganlo para que mire al gordo goloso, ese gran barril que piensa sólo en la bebida y en la comida y otros placeres carnales. El espectador hambriento no se va a reír ni admirar a Falstaf porque el hombre ha reducido su conciencia social. Él, tanto en la vida como en el arte, no puede gozar con el hombre que come demasiado mientras que otros miles sufren miseria y hambre. Pero los críticos literarios que hasta ahora expresaban su crítica sobre ese capítulo vivían en el mismo ambiente de Falstaf y no se dieron cuanta de que él es el hombre abominable que no puede agradarnos aunque fuera presentado como una obra maestra. He tomado a Falstaf como un ejemplo drástico sin negarle todo su valor; sólo afirmo que en él no podemos gozar plenamente (vivir la obra de arte totalmente). – (La cuestión, cuándo y cómo se puede presentar el “mal” es un problema aparte y lo evito).
Si me hubiera servido en seguida de la moral cristiana al juzgar al tipo de Falstaf como un ser desmedido en la comida y la bebida nuestro criterio sería correcto. (…)!
Las verdades de la fe son entonces el único criterio del arte para que la vida y el arte se comprendan objetivamente. Esto podría ser objetado considerando que cada persona puede emitir su juicio objetivo, por el solo hecho de pensar como piensa la Iglesia de ello. En muchas oportunidades eso se puede hacer de esa manera aunque no se entienda el arte. Puede darse el caso de que el autor haya dibujado una obra inmoral y que el artista respectivo goce en ella. Deliberadamente se puede comprobar que esta obra no es arte, porque lo bueno y lo bello no están en armonía. De un criterio expresivo cristiano se exige mucho más. Él debe vivir todas las fases del arte, comprendiendo los límites del bien y del mal, todos los matices de la incoherencia intuitiva, porque vive en sí diariamente o por lo menos tiende a la vida objetiva y más apreciada, la vida cristiana. Él detecta con facilidad cuando el desarrollo lógico-psíquico del artista empieza a quebrarse saliendo de los rieles de las objetivas verdades cristianas. Con esto deducimos que el crítico consciente debe vivir la vida más intensa (eucarística, penitencial y social), debe procurar crecer más como hombre – para ser santo, porque recién así en la vida y en el arte podrá discernir y encontrar de un modo intelectual e intuitivo las distintas y muy finas tramas que forman el imperio de la Verdad, la Bondad y la Belleza en una fuerte e inseparable unidad.
/Ensenanza croata, 4-59 (1920) 118-120/

UN NUEVO TIPO DE ORGANIZACIÓN ACADÉMICA

… Por la necesidad de conocer mejor a la Iglesia surgió entre los académicos alemanes un tipo particular de organización cuya finalidad es que los miembros conozcan más profundamente los valores que la Iglesia contiene en sí misma y que según esos valores cada individuo de esa sociedad construya mejor su propia vida. Esas sociedades… se diferencian por ejemplo de nuestras sociedades académicas de un modo particular por el hecho de que en su seno se discute y estudia todo aquello que tiene valor eterno (como por ejemplo la Liturgia, la divinidad de Cristo, etc…) y de que los demás fenómenos de la vida cultural (el arte, los problemas sociales, las ciencias naturales) se analizan bajo el aspecto de la eternidad – Ťsub specie aeternitatisť. El principio fundamental de esas sociedades es que el número de miembros que las componen no debe ser exageradamente grande (30 miembros como máximo) y que para cada sesión se reúnen solamente quince miembros. Una vez finalizada la lectura del acta se procede a leer un capítulo del Nuevo Testamento que después de la lectura es interpretado por los miembros de la comunidad con la ayuda de un sacerdote, que por su profunda formación está a la altura de los académicos de cualquier profesión (en Austria y en otros países el mismo se transforma en guía).
Lo más importante en la sesión es la lectura del Evangelio. Hasta ahora ese Libro Sagrado, obra maestra de la literatura universal, fue observado bajo la influencia del racionalismo crítico. Advierten que la Providencia muy a menudo se sirve de gente muy primitiva y de sus imperfecciones para realizar sus planes. Estoy convencido de que para los miembros de esas sociedades el Evangelio quedará en sus vidas como el libro más querido. Después de discutir sobre el capítulo del Evangelio leído tiene lugar una breve conferencia (de aproximadamente 20 minutos de duración) cuya finalidad principal es presentar el material necesario para un interesantísimo debate. Todo el trabajo de esas sociedades se concentra fundamentalmente en los debates y justamente por el hecho de que en estas sociedades hay académicos de las más diversas profesiones estos debates resultan muy interesantes. He aquí por ejemplo algunos temas sobre los cuales se ha debatido: ŤLa Liturgia de Semana Santa, El Manifiesto Comunista y La ensenanza de la Iglesia, ?Puede un académico creer en los milagros?, El milagro de San Genaro de Nápoles, Pruebas científicas de la existencia de Dios, La crítica de la obra de Spengler: Der Untergang des abendlandes (La decadencia de Occidente), Retiros espirituales de San Ignacio y La vida espiritual del académico moderno (…)ť. Muchas reuniones son frecuentadas por profesores católicos universitarios cuyo número creció en los últimos tiempos. Ellos en base a los descubrimientos más recientes iluminan la doctrina de la Iglesia y su divino Fundador (…).
La formación de estas sociedades es lenta pero profunda y es la levadura que ha de recristianizar a las masas populares. El abismo entre la fe y la ciencia, que debido al liberalismo ha penetrado inconcientemente en las almas de los intelectuales católicos, está desapareciendo por sí solo. La fe está reviviendo de un modo magnífico a la ciencia que, con sus sólidos resultados en los tiempos recientes, nuevamente se ha convertido en la apologética del cristianismo. Los científicos más importantes de Alemania o bien son católicos o bien aprecian el catolicismo. La pseudociencia de Haechel ya está casi sepultada.
Si alguien desea sentir cómo el espíritu místico es dominante entre los académicos católicos alemanes que tome en sus manos algunos números del periódico ŤDie Seele (El alma) de Munich y verá que de cada renglón escrito por sus cultos autores brota la santa fe que descansa en el abrazo íntimo de Cristo.
Este tipo de organización no debe aislarse en el territorio del pueblo alemán. Nuestros espíritus son pobres y aplastados. Nuestras organizaciones académicas no llegan a ocuparse más intensamente de los problemas eternos. A pesar de todo el entusiasmo religioso que siempre impera entre nuestros estudiantes y académicos recibidos, especialmente en las regiones croatas, se nota que la formación religiosa no alcanza la altura que corresponde a su formación profesional y por ello se crea un abismo fatal entre la fe y la ciencia lo que provoca que el santo fervor por Cristo vaya desapareciendo cada vez más. El movimiento católico se fundamenta justamente en la profunda vida religiosa de los individuos y el mismo es ilusorio allí donde fe y ciencia son dos mundos propios, donde del alma de cada intelectual católico desaparece el espíritu de fe de nino en la completa doctrina de la Iglesia de Dios.
/La Vida, 2(1920) 20-22/

LA UNIÓN INTERNACIONAL DEL ALUMNADO CATÓLICO

El catolicismo nunca se debe identificar con el internacionalismo. El internacionalismo, como lo imaginan los pacifistas para sí mismos, es la negación de toda cultura nacional. Eso está demostrado claramente en el fin mencionado anteriormente: ŤLa liga internacional femenina para la paz y la libertadť. El internacionalismo para nosotros es una mera denominación técnica para aquella organización que reúne los mismos derechos de distintos pueblos en una misma organización (cooperación)! Ideológicamente el catolicismo es universal; ese concepto significa que es intensivo y extensivo, es decir que en primar lugar abarca a todo hombre (en cuerpo y alma) y en segundo lugar que es el portador universal de la verdad, la moral y la gracia. El catolicismo como lo indica la misma palabra Ťkatholikosť es para todo (pro omnibus) y se refiere a la totalidad (per totum). La denominación católica es por ende el concepto más amplio que se pueda imaginar. Es más amplio que el de cristianismo! (.). Por eso ya vemos en la cuna del cristianismo, cuando el obispo y mártir, San Ignacio de Antioquía (+107) en su carta ŤAd Smyrensesť ya utiliza esta palabra para la Iglesia y San Paciano, obispo de Barcelona (ano 360-390) en una carta al hereje Novaciano Semproriano dice: ŤChristianus mihi nomen Catholicus vero cognomenť – (Cristiano es mi nombre i Católico mi apellido). Así de un modo muy clásico destacó nuestra posición con respecto a los demás grupos: nuestra ideología es para todo lo que existe y lo que abarca incluye la totalidad (per totum). Según eso, la esencia del universalismo católico es alcanzar y penetrar a todos los pueblos sin distinción. (.)
Aurora – Luz, 2 (1920) 35-37

Oportunamente en el campamento de Maribor habrá consultas con los delegados de otras organizaciones estudiantiles del exterior. Esta acción fue estimulada por el alumnado suizo y holandés con la publicación en esta primavera de una proclama dirigida al alumnado católico de todo el mundo en la que piden que se pongan en contacto con ellos. El alumnado católico yugoslavo organizado ha hecho eso: los anteproyectos están preparados y en Maribor el alumnado yugoslavo decidirá definitivamente sobre su integración a esa poderosa organización. El fin de esa organización es doble: por un lado formar en todo el alumnado del mundo la conciencia del catolicismo universal y cooperar en el trabajo cultural común y por el otro luchar contra de los adversarios comunes. De esa manera está fijada claramente la posición de la Unión Católica Estudiantil yugoslava. La misma no pretende nivelar la conciencia nacional y destruir los valores de los distintos pueblos sino que cultivando sus elementos específicos desea que los mismos introduzcan una nueva visión en la humanidad. El catolicismo es la única base sobre la cual se pueden unir todos los pueblos en una abigarrada unidad; en él están todas las fuerzas que son capaces de impregnar a todos los pueblos e individuos – espiritual y corporalmente. De acuerdo a esto a través de esa organización circularán olas de energía vital de nuestra organización más primitiva. Todos los alumnos católicos organizados se sentirán incorporados en el gran organismo que está al servicio de la Iglesia universal. El alumnado en primer lugar está llamado a ser portador del entusiasmo. De las filas estudiantiles se traspasará a las masas populares y de ese modo se creará en la humanidad la predisposición para las naciones unidas que podrán sobrevivir basándose únicamente sobre los fundamentos cristianos. (.).
Los nacionalistas, que piensan que es prematuro pensar en una organización internacional mientras una parte de nuestros hermanos están bajo el yugo extranjero, están equivocados. De esa manera tomaremos contacto con el alumnado de otros pueblos y a través de ellos podremos influir en la opinión pública de otras naciones e indirectamente ayudar a nuestros propios hermanos.
La invitación del alumnado suizo ha sido aceptada con entusiasmo por los estudiantes católicos del mundo. Hasta ahora, además de los holandeses y de los americanos, han respondido los espanoles, los franceses, los belgas, los italianos, los alemanes, los daneses, los checos, los lituanos, los polacos y los húngaros. La semilla del movimiento eucarístico sembrada por el gran Papa Pío X originó en la juventud católica de todo el mundo la conciencia de la solidaridad católica internacional en un período de tiempo muy breve.
/Política popular, 129 (1920) 2/

UN NUEVO PERIÓDICO CATÓLICO

Hace tiempo ya que se ha pensado en la fundación de un diario católico para nosotros, que estaría fuera y por encima de cualquier partido político. No hay que deducir de eso que el periódico sería antipartidario y que los católicos como tales no pueden comprometerse en la política. Eso sería un gran equívoco puesto que los católicos tienen la obligación ante Dios de amar a su patria y trabajar mejor que los demás por el desarrollo de la misma. Y para el
progreso de la patria se trabaja si se promulgan buenas leyes, si se organiza un buen gobierno y una buena legislación. Por eso es necesario que los católicos participen del gobierno estatal y eso se consigue actualmente por medio de los partidos políticos cuando toda su actividad se basa sobre los principios y la moral de la religión católica. Realmente se cometería pecado de omisión si los católicos como tales no se organizan políticamente, al menos allí donde eso les resulta posible. Y esos partidos políticos tienen también sus periódicos, sus crónicas: crónicas católico políticas.
Sin embargo nos damos cuenta de que a pesar de todo actualmente en todas partes, incluso en nuestro medio, se fundan diarios católicos que están fuera y por encima de los partidos políticos. Eso es bueno y es necesario. La diferencia entre los diarios políticos partidistas y los diarios católicos extrapartidarios es la siguiente: los periódicos católicos partidistas basan todo su trabajo en los principios de la moral católica. Indican que sobre esos fundamentos se construirán la legislación, el gobierno y todo lo que es necesario para la felicidad terrenal de las personas.
Mientras que el diario católico político partidista tiene como objetivo inmediato la felicidad de la comunidad humana el periódico católico extrapartidario en primer lugar tiene como objetivo ayudar a la Iglesia en la salvación de las almas. Eso lo realizará destacando la ensenanza de la Santa Iglesia, familiarizando a los fieles con las verdades eternas, publicando
testimonios y en base a los interesantes movimientos en el mundo estimulando a los fieles a la práctica de las virtudes cristianas. De tal manera que no existe contradicción entre ambos tipos de periódicos, ambos son necesarios, el objetivo principal de unos es lo temporal y el de los otros lo eterno. La publicación de unos y de otros se complementa armónicamente. El ano pasado se fundó en Bélgica un diario católico extrapartidario. Ya el mismo título caracteriza su programa. Se denomina ŤLa Cruz de Bélgicať. Así confiesa claramente a todos su convicción y le dice a toda persona con franqueza que sin la Cruz no hay salvación. (.)
/El Domingo, 50 (1924) 2-3/