SEGUNDA PARTE

P. Božidar Nagy, S.J.

FUENTE DE VIDA
BEATO IVÁN MERZ Y LA EUCARISTÍA

FUENTE DE VIDA
BEATO IVÁN MERZ Y LA EUCARISTÍA


Segunda parte

JESÚS EUCARISTÍA CENTRO DE LA ESPIRITUALIDAD Y DEL APOSTOLADO

El período del apostolado público

Beato Iván Merz – En Zagreb desde 1922 hasta 1928

El último período de la vida del Beato Iván Merz , su labor apostólica en Zagreb desde 1922 hasta 1928, está caracterizado por la presencia intensiva de Cristo Eucarístico, primero en su vida espiritual y luego en su apostolado.
Al igual que después de la guerra, durante sus estudios en Viena y París, el Beato Iván Merz en Zagreb también cada día asistía obligatoriamente a la Santa Misa y recibía la Sagrada Comunión en la Basílica del Sagrado Corazón que era la iglesia más cercana al departamento donde vivió. Generalmente asistía a la Santa Misa matutina de las 6.30 hs. que seguía con su misal en idioma francés y latino para entender lo que el sacerdote rezaba en el altar. (En aquel entonces la Santa Misa se celebraba en latín.). A la tarde casi obligatoriamente venía de nuevo a la misma iglesia para rezar el Vía Crucis y adoraba al Santísimo. En la capilla del Bachillerato Arquidiocesano, donde trabajaba, siempre hacía la visita a Jesús sacramentado, algo que notaron bien tanto sus alumnos como sus colegas profesores.
El Beato Iván Merz no llegó a tratar los temas teóricos de teología y exégesis de la persona de Jesús. Para él, Jesucristo es el Dios encarnado, el Salvador del mundo que ama al hombre. Este hecho lo acepta sin discusión ni reserva, totalmente, con generosidad, con todas las consecuencias que surgen de ello, y lo transforma en el fundamento de su vida. Experimentó profundamente a Jesucristo y su obra redentora. Por ahí en algunos artículos dejó algunos pensamientos elaborados sobre Jesús, pero siempre en un contexto de apostolado; siempre se ha preguntado qué hay que hacer por Jesús, cuyo amor siente, que nos ama, que está presente en su Cuerpo Místico (la Iglesia) y en la Eucaristía, y qué hay que hacer para extender su Reino. Su Jesucristo nunca está separado de la Iglesia, de la Eucaristía y de la jerarquía eclesiástica. Ese es Jesús que tiene varios rostros: el rostro que aparece en la Eucaristía, el rostro que nos habla, nos escucha y nos ve en el Papa, el rostro que se halla en su Cuerpo Místico que es la Iglesia. Toda su misión apostólica y todo su celo apostólico son la expresión de lo que Jesucristo significaba para él, sobre lo que no teorizaba mucho sino que más bien sobre Él y para Él daba testimonio con su vida, predicaba con el ejemplo y trabajaba por Él en su obra apostólica.
En los retiros espirituales que realizó desde el 7 hasta el 9 de noviembre de 1923 se puede leer:
“Jesús, que dulce es pertenecer a tu ejército, servir bajo tu bandera. Me olvido de mi padre y de mi madre y de todo lo que me es grato cuando me acuerdo de tu imagen celestial y de tu tierna Madre. Jesús, me entrego a Ti enteramente. Me gustaría servirte allí donde continuamente se piensa en Ti y donde podemos servirte solamente a Ti.” Todos los demás apuntes son un diálogo íntimo entre él y Jesús, siempre orientado a la práctica. Siente que Jesús exige algo de él., piensa qué es lo que le podría dar, su ejemplo lo atrae para seguirle, le pide que le ayude en sus decisiones e intentos de seguirle:
“Te pido, Jesús, que en la vocación que elegí, siempre procure asemejarme a ti; no buscar para mí ningún bien, ser obediente a tus inspiraciones en mí alma y a los consejos de mi director espiritual, de quien Tú te sirves y no poseer otro esposo excepto solamente a Ti, mi Salvador. No permitas que te sea infiel; dame fuerza, que en las mortificaciones voluntarias me asemeje más y más a Ti. Por eso te pido, Jesús, que en mi profesión pueda siempre dedicar el tiempo necesario a la meditación sobre las verdades eternas, y estar simepre en comunión contigo, Dios mío.”
Jesús no es para él sólo un amigo íntimo, sino también el Rey que invita a que lo sirvan, Rey por cuyo Reino hay que soportar todas las humillaciones y utilizar todas las fuerzas: “No es suficiente reconocer a Cristo como Rey en la vida privada y familiar. Cristo debe convertirse en Rey de toda la vida pública, porque es Dios y dueno de todo.”
El aspecto fundamental de la vida del Beato Iván Merz en su edad madura era la Eucaristía. Para él Jesucristo sin la Eucaristía es inconcebible. Toda su vida fue impregnada por la Eucaristía; comulgaba diariamente; a su vez encontraba tiempo cada día para la adoración y la visita eucarística. Ya vimos en su Diario como Dios le dio la gracia de tener la experiencia concreta de Cristo eucarístico. La sagrada Comunión le atraía con fuerza y gracia misteriosa. Sin embargo su experiencia eucarística no la guardó en su interior sino que compenetró con la Eucaristía toda su obra apostólica y procuró acercar especialmente a los jóvenes a Cristo eucarístico. En sus artículos a menudo encontramos los temas eucarísticos, que provienen de su profunda convicción sobre la importancia de la veneración a la Eucaristía y de la Comunión frecuente.
A continuación traemos distintos aspectos de su concepción y vivencia eucarística.

GRAN ADMIRADOR DE LA EUCARISTÍA

Fe en la presencia de Cristo en la Eucaristía

La primera característica de la devoción eucarística del Beato Iván Merz es su viva fe en la presencia de Cristo en la Eucaristía. Sin escepticismo, sin titubeos acepta la fe de la Iglesia en la presencia eucarística de Cristo, una de las verdades de la fe católica que muchos para poder aceptarla deben realizar un enorme sacrificio intelectual. Cuando habla de la importancia de la iglesia como edificio y espacio para la oración el Beato Iván Merz destaca su primacía respecto a otros ambientes e indica las razones por las cuales esto es así:
“Pero para los católicos se impone una razón más fuerte que todas las demás: la presencia mística de Cristo en el sagrario, su excepcional cercanía que le da a la oración más sinceridad, más intimidad, más fervor y una profundidad más clara. Ella nos atrae irresistiblemente, nos infunde el deseo de orar y cuando tal vez no sintamos ese deseo hace que nuestra visita a la iglesia no sea solamente un momento de oración sino también un acto de sublime benevolencia mística, una visita al cautivo del amor y un intento de devolverle con eso su ininterrumpido e inapreciable sacrificio.”
Debido a la presencia sacramental de Cristo el Beato Iván se opone a la ejecución de las obras profanas de la música “puesto que no son compuestas para honrar a Cristo, sabiendo que Él verdaderamente está presente en el Santísimo Sacramento del Altar”.
Una experiencia particular de la presencia de Jesús en la Eucaristía fue experimentada por el Beato Iván en ocasión de la peregrinación a Lourdes. En su monografía titulada Los milagros recientes de Lourdes cuenta como fue la procesión de Lourdes y las invocaciones que se rezaron en esta ocasión, escribe:
“Toda la gente repetía al unísono las invocaciones y así testimoniaba la fe en la presencia milagrosa del Galileo, Jesucristo, Hijo de Dios y en la veracidad de la fe católica…”
En otro artículo describiendo la procesión de Lourdes menciona a los que participan de ella: “Ahí está la gente, el clero y luego el mismo Jesucristo bajo la especie de Pan, donde lo llevan bajo el pequeno firmamento”. En otro artículo escribe sobre cómo los peregrinos de Lourdes vuelven a sus casas “convencidos profundamente de que el Creador del mundo y el Cautivo que realiza milagros en Lourdes reina en el sagrario de cada iglesia católica y arde con su amor divino por las almas con las que desea unirse a menudo y diariamente.”

Lema de la organización “Los Águilas”:
Sacrificio – Eucaristía – Apostolado
En ocasión de la fundación de la organización “Los Águilas”, en el ano 1923, cuando se buscaba el lema de la organización fue aceptada la propuesta del Beato Iván Merz en una de las primeras sesiones de la Organización de los Águilas. El lema que Iván tomó de la juventud de Francia era “Sacrificio, Eucaristía y Apostolado.” Este lema se ha convertido en la idea principal de toda la organización; muchas veces fue elaborada, comentada y siguió inspirando a la juventud también después de la muerte de Iván Merz y aún después de ser suprimida la organización. El lema también se publicó en la primera página de la edición croata “El libro de Oro” de la organización. De tal manera el Beato Iván Merz desde el principio orientó a la organización completa de los Águilas no solo teóricamente sino que también en la práctica hacia la fuente eucarística y le imprimió a todo el movimiento un sello y una dirección eucarísticos.

LA EUCARISTÍA EN LOS ESCRITOS DEL BEATO IVÁN MERZ

Su inmenso amor Dios lo revela mejor en la pequena Hostia.

“He sentido todo el amor de Dios, que se revela en sus inmensos beneficios. Beneficios para el cuerpo y para el alma. En todos El está presente, El trabaja sólo dándonos sus dones. Mueve el universo, las estrellas, para que yo pueda vivir, para que las plantas puedan crecer, para que me alimente de ellas. Pero la bondad más grande es cuando Dios que es infinito se nos da. Nos revela su grandeza a través del infinito universo, de los grandes océanos. Su amor en la Gracia Santificante llena consigo mismo a millares de almas pequenas, insignificantes e infieles y las hace participes de su infinitud. Más aun, Él demuestra su infinito amor no solo dándonos sus bienes, no solo estando presente, obrando sólo y dándonos estos dones – sino dándonos su inmensidad e infinitud como alimento en la pequena Hostia.
Oh , inmenso amor de Dios que colmas a la insignificante y miserable criatura humana con tan incomprensible don! En agradecimiento me entrego a Ti, mi Dios. Recíbeme, no permitas nunca que tenga que mirar a otro lado y arrepentirme de mi elección. Haz que acepte el cáliz del sufrimiento e invoque tu nombre en esta tierra para que después pueda mirarte cara a cara!” (Notas de los retiros espirituales, del 9.XI. 1923.)

?!Para nosotros, dónde está más presente Dios que en la Eucaristía!?

“La Madre de Dios es para nosotros un verdadero ejemplo. Ella es llena de gracia, toda la inmensidad interior de la vida del mismo Dios llenaba su alma; Dios infinito nos regala su propia vida a través de Ella; para nosotros, ?dónde está más presente Dios que en la Eucaristía? El sacerdote que la reparte en realidad reemplaza a la Virgen María que en su inmenso amor nos entrega la plenitud de su propia vida interior, su vida eterna sin límites, nos da al mismo Dios Jesucristo Eucaristía… En verdad, quien encuentra a María encuentra su vida interior, la vida de la plenitud de la Gracia en su alma, encuentra la vida de la Santísima Trinidad. María nos entrega esta plenitud de vida en la Sagrada Eucaristía; de este modo las aguas nuevas de la inmensa vida divina comienzan a correr en nuestra alma; nosotros realmente comenzamos a ‘gozar de la salvación del Senor, como nos indica la Liturgia.” (Iván Merz, La fuerza interior de la Congregación. – Mensajero Católico, No. 51, 1923. )

Comulgar diariamente y si es posible visitar al Santísimo Sacramento del Altar

En su esfuerzo por alcanzar la perfección de la vida cristiana el Beato Iván Merz establecía sus propósitos, especialmente en los retiros espirituales. Aquí elegimos sólo algunos propósitos; entre ellos están los que se refieren a la Eucaristía.
– Antes de cada oración acordarse de la meditación matutina.
– Cuando hay suficiente alimento comer menos masitas.
– Pequeno secreto: Jesús, deseo amarte más y más por María.
– Como penitencia cumplir más perfectamente las obligaciones profesionales.
– Comulgar diariamente y si es posible visitar el Santísimo Sacramento.
– Mis charlas y mi trato con el prójimo debe ayudarle y no distraerle en su contemplación.
– Ser muy prolijo.
– Nunca murmurar por la comida.
– A la manana al levantarse, lavarse e ir a la iglesia, pensar en la Sagrada Eucaristía.

Las verdades de la fe son el único verdadero criterio para comprender
objetivamente la vida y el arte

“Con respecto al juicio ético del arte, según el cual solamente es lindo aquello que también es bueno, existe una ciencia, un criterio universal, que a través de los siglos ordena en un conjunto armónico las partículas de su juicio crítico de todos los aspectos de la vida que están sometidos a un cambio continuo. Este criterio crítico sistemático es la concepción de la Iglesia que se ha desarrollado como grano de mostaza hasta transformarse en un gran árbol. Según esto la crítica será relativamente más objetiva cuando miramos las obras de arte a través de las verdades cristianas, verdades sobre las que los siglos dan testimonio de que son auténticas(…) Las verdades de fe son los únicos criterios para concebir la vida y el arte objetivamente(…) Un crítico responsable debe llevar una intensa vida eucarística, penitencial y social, debe procurar crecer como persona, procurar ser santo, porque recién así en la vida y en el arte podrá de una manera intelectual e intuitiva encontrar y desenredar los finos hilos que forman el Reino de la Verdad, de la Bondad y de la Belleza, un fuerte e inseparable conjunto.” (Iván Merz, Crítica objetiva – Educación Croata, No 4-5).

Así como el Cordero es el centro del cielo la Liturgia se mueve en torno a la Hostia

“La Liturgia es necesaria. La misma naturaleza humana la exige. La fe y los hombres que afirman que se puede honrar a Dios sin los ritos preestablecidos no conocen la naturaleza inmutable del hombre (…) La liturgia solemne en cierto modo es la proyección del cielo en la tierra. El centro del cielo, si nos es permitido expresarnos humanamente, es el mismo Dios Todopoderoso y los ángeles y los santos en torno a Él celebran los actos litúrgicos. Cuando nos imaginamos el cielo en general nos servimos de las imágenes del Apocalipsis de San Juan Apóstol y que nos lo presenta como el templo más sublime en el cual se celebran hermosas e incomparables funciones litúrgicas. De la misma manera que según San Juan el Cordero es el centro del cielo la Sagrada Liturgia se mueve en torno a la Hostia – en torno al mismo Jesucristo”. (Iván Merz, Algo de la hermosura de la liturgia católica. – Vida, No 5, 1924.)

Lo más grande del mundo: la Iglesia, la Misa, la Consagración

“Lo más grande que existe en la tierra es la Santa Iglesia; lo más grande en la Iglesia es la Misa y lo más grande en la Misa es la Consagración. Como Cristo durante su vida terrena tenía orientados todos sus pensamientos hacia el Gólgota así la Esposa de Cristo, la Iglesia, dirige su mirada hacia el altar. Lo que se realiza en el altar es lo más grande que sucede en el mundo. Allí sucede una obra social, Kategzohen, oración y sacrificio, que por la salvación de todo el mundo ofreció Jesús en el Calvario y que la jerarquía católica –PORTADORA DEL ORDEN SAGRADO DE CRISTO– ofrece públicamente a Dios por todos los hombres y en el nombre de todos.” (Iván Merz, Renovación espiritual por la liturgia – Luz, No 1, 1924.)

Fuente de la liturgia y de la vida: la unión con Cristo en la Santa Comunión

“La Santa Comunión, que es donde su cuerpo y su alma se unen con la misma Divinidad, debe ser la cumbre de su vida; en este acto está la culminación de toda la Liturgia. Todas las oraciones y cantos sublimes, todas sus meditaciones, todos sus actos durante el día deben ser cristocéntricos, deben estar orientados hacia este único momento de su vida diaria. De esta manera ya en la tierra se cumple su fin último y participa del mismo ser de Dios.” (Iván Merz, La renovación espiritual por la Liturgia, Luz, No 1, 1924.)

Por la sagrada Comunión nos convertimos en participantes de la vida
eterna de la Palabra de Dios

“Convénzanse de que la Santa Misa sin la Santa Comunión en cierto modo está recortada. El Salvador pudo encarnarse también bajo las especies de oro o piedra; pero no lo ha hecho sino que tomó la forma de pan y vino y con eso nos ha dicho claramente que desea que en cada Santa Misa lo comamos. Nosotros en cada Santa Misa, nosotros, Cuerpo Místico, la plenitud del Cuerpo de Cristo. El sacrificio recién está completo cuando en la Misa nos unimos con el amor de Jesús transfundiéndonos mutuamente. Eso lo llevamos a cabo a través de la Sagrada Comunión. Por eso todos los cristianos comulgaban en cada Santa Misa y ya el Concilio de Trento hace 350 anos expresó el deseo de que los cristianos comulguen siempre cuando asisten a la Santa Misa. Hagámoslo nosotros también, seamos católicos actuales y convirtámonos por la Sagrada Comunión en participantes de la vida infinita de la Palabra de Dios”. (Iván Merz, Renovación espiritual por la Liturgia, – Luz, No 1924)

Nuestra primera alegría en la tierra es la Eucaristía, ella nos lleva a la
cumbre de la perfección

“La Eucaristía, el medio más poderoso para nosotros en esta tierra, es aquel fuego que quema en nosotros el óxido del pecado y da vida a nuestra alma para que arda con nuevo fervor. Entonces nosotros mismos experimentamos las palabras de San Pablo que dijo: “Vivo yo, pero ya no vivo más yo sino que Cristo vive en mí” (Gal 2, 20). Eso es el fruto de la Sagrada Eucaristía. Ella nos lleva a la cumbre de la perfección cristiana, a la verdadera vida interior. Ella es nuestra primera alegría en la tierra; por ella ya en la tierra nos convertimos en participantes de la futura gloria celestial.
Nosotros vivimos en un tiempo afortunado; todos nosotros podemos gozar de los frutos del pontificado de Pío X; podemos estar a menudo, diariamente con Él, que es nuestra alegría plena. Debido a la disposición del Santo Padre la tierra se ha convertido en el cielo y aquellos católicos que aún no han comprendido el significado de la Santa Comunión frecuente y diaria son miserables.
Por la Santa Comunión en nuestra alma comienzan a correr aquellas aguas que conducen a la vida eterna (Jn 4,14). La Santa Comunión transforma más rápida y fácilmente nuestra vida interior y la eleva. En la Sagrada Comunión el alma celebra sus triunfos, ella se asemeja a su Divino Esposo, se hace divina. Es como si las fronteras de la perfección interior desaparecieran; el alma se hace participe de la inmensidad y de la eternidad.” (Iván Merz, La fuerza interior de la Congregación. – Periódico Católico, No 51, 19+23.)

La fe en la presencia de Jesucristo Eucaristía, el Galileo de los milagros
Descripción de la procesión eucarística de Lourdes del ano 1924.

“A las 16.30 iba a la gruta; afortunadamente había mucha gente frente a la Iglesia del Santo Rosario y tuve que esperar la procesión con el Santísimo Sacramento. Antes de empezar la procesión, frente a la gruta, la gente rezaba el rosario. Los sacerdotes esperaban con las manos extendidas e iniciaban las oraciones. Después de cada misterio, tres veces se cantaba el hermoso y angelical Gloria Patri (Gloria al Padre) en forma coral… Luego con entusiasmo se cantó el Magnificat y también algunas estrofas del salmo Lauda Jerusalem Dominum(…) Mientras el cardenal Touchet de Orleáns empezó a bendecir con el Santísimo a cada enfermo un sacerdote con voz potente aclamaba: Senor, te adoramos, Senor, en Ti confiamos, Senor, te amamos(…), muchos lloraban. Toda la gente al unísono repetía estas invocaciones fuertes y de esa forma testimoniaba su fe en la presencia del Galileo, Jesucristo, Hijo de Dios, y en la veracidad de la fe católica (…) Un cardenal de la Iglesia de Roma a portaba el Santísimo y los sacerdotes de la misma rezaban en nombre del pueblo y con el pueblo. Si en esta ocasión algún enfermo se cura espontáneamente, entonces Dios bajo la especie del pan de trigo está presente y todos los “absurdos” de la Iglesia Católica son una verdad viva y salvadora. El Santísimo Sacramento pasaba lentamente junto a los enfermos que estaban sentados y acostados.(…)
A la noche los de Verdún, antes de la procesión con velas, cantaban: Joanna, Joanna, sancta Joanna, ora pro nobis. La procesión en sí era maravillosa… Después de esa procesión nocturna todo el pueblo mantenía las velas encendidas, como si portara tulipanes en las manos, y cantaba entusiasmado el Credo. Cerca de cincuenta mil peregrinos bajaron las velas cuando el canto llegó hasta las significativas palabras: “et incarnatus est de Spiritu Sancto ex Maria Virgine et homo factus est” (se encarnó de la Virgen María por obra del Espíritu Santo y se hizo hombre). Las velas se volvían a levantar con entusiasmo hacia las estrellas y cuando el canto llegaba hasta als palabras “et una sanctam catholicam et apostolicam Ecclsiam (en una Iglesia Santa, Católica y Apostólica) era como si este mar ardiente se elevara más de un metro y todo el pueblo despacito y con devoción cantaba estos atributos de la Iglesia: Una, Santa, Católica y Apostólica. Parecía apropiarse tanto de cada palabra que a la siguiente pasaba con dificultad.
!Oh, cuento maravilloso de las iglesias iluminadas, de los ríos y lagos ardientes, de las curaciones milagrosas, de la gente santa que por amor a los demás sacrifican su vida; que maravilloso panorama le ofrece el Padre Celestial a sus hijos!” (Iván Merz, Los milagros recientes de Lourdes. Zagreb 1924.)

El Rosario y la Eucaristía – los amigos más fieles hasta la muerte

“!Si bien la Beata Virgen María no me curó totalmente de la vista – por lo que leo con bastante dificultad – en Lourdes empecé a amar el Rosario que junto a la Eucaristía será el amigo más fiel hasta la muerte.” (Iván Merz, Camino hacia el Sol, II edición 1993.)

Hay que darle a nuestro pueblo la Eucaristía y al Papa

Después de la peregrinación de los miembros de la organización católica “Los Águilas” a Roma en el Ano Santo 1925, el Beato Iván Merz escribió el artículo “Los Águilas en Roma” del cual traemos la parte final.
“Cuándo el Santo Padre en su discurso dirigido a nosotros “Los Águilas” nos dio orientaciones para nuestro trabajo, sentimos toda la grandeza y el significado del Pontificado. Comprendimos: “Los Águilas si desean permanecer en el camino recto y ser un movimiento correcto formando parte de todos los movimientos posibles de la Iglesia Católica, deben ser el movimiento del Papa. La Eucaristía y el Papa deben ser la raíz, la fuente y el principio del movimiento “Los Águilas”. Hay que darle a nuestro pueblo la Eucaristía y al Papa. Los principiantes, los miembros y los superiores, todo en “Los Águilas” debe ser orientado hacia la Eucaristía y hacia el Papa. Y cuando de las alas de “Los Águilas” nazcan nuevos aguiluchos es necesario que el ‘leitmotiv’ de las primeras canciones de cuna de “Los Águilas” sea la Eucaristía y el Papa. La Eucaristía y el Papa deben ser las primeras palabras que los recién nacidos croatas oirán en el pecho materno. Y cuando “Los Águilas” logren que estas dos ideas se transformen en reinas del alma croata, entonces podrán decir con toda tranquilidad junto con San Pablo: “Libré un buen combate’… Ese es el fundamento más fuerte sin el cual todo el trabajo está condenado al fracaso. A esta convicción llegaron de nuevo “Los Águilas” en su peregrinación a Roma”. (Iván Merz,, Los Águilas en Roma , Semanal católico No 13, 1925.)

La fuerza de la generación joven es la Sagrada Eucaristía

“La generación católica más joven hizo un paso hacia adelante. Ella hoy fue alcanzada por las olas de aquellos ríos que salieron de la eterna Roma ya en el ano 1905, cuando el Papa Pío X, de feliz memoria, publicó el breviario sobre la frecuente y diaria Eucaristía. Las generaciones jóvenes cultivan un amor fervoroso hacia Nuestro Salvador que siempre está con ellas en Santa Comunión; de allí extraen toda su fuerza para actuar y para su apostolado. Mientras que las generaciones anteriores debían afianzar el cristianismo sobre las tesis apologéticas y demostraban una gran valentía al combatir contra la avalancha del liberalismo, la nueva generación es más tranquila; ella está en un continuo e íntimo contacto con Jesús, que reina y gobierna en las almas.” (Ivan Merz, De la historia de “Los Águilas.” Semanrio Católico”.)

La Sagrada Eucaristía nos da una fe fuerte

“La verdadera amistad se funda solo en la fe en las verdades eternas (…) Cada miembro puede tener amigos sólo entre los católicos convencidos. Si empieza a juntarse con los adversarios debe ser consciente de que a cada instante de su vida es apóstol entre ellos, representante de Jesucristo de quien él da testimonio. Ese hombre debe tener una fe fuerte, que proviene de la Sagrada Eucaristía y la penitencia (…) El será consciente de que con sus propias fuerzas no puede convertir a nadie y de que es solamente un instrumento en las manos de Dios a quien se somete
humildemente.” (Iván Merz, Adquisición de los nuevos miembros. – La Luz No 1-2, 1923.)

El pueblo pudo entender mejor la Sagrada Eucaristía después de los milagros de Jesús con los panes

“A la actividad socioeconómica de los católicos pertenecen todas aquellas instituciones que tienen como fin ayudar materialmente a la gente, especialmente a aquellos niveles que sufren. A esta actividad pertenecen los sindicatos católicos obreros, distintas asociaciones de beneficencia, seguros, etc. Cuando Jesús subió a la montana y vio a su alrededor a la muchedumbre con hambre, tuvo compasión. Su corazón sintió al mismo tiempo dolor por la gente hambrienta y más aún sintió que la gente estaba hambrienta de Verdad. Con eso Jesús logró un fin espiritual y sobrenatural: la gente conoció al Profeta y al Mesías prometido y más tarde pudo comprender mejor el misterio de la Sagrada Eucaristía. Ese método de Jesús sirve de ejemplo a aquellos católicos que se dedican a las actividades económicas. La obligación de los católicos de establecer distintas instituciones económicas, sindicatos, asociaciones, etc., y de esta manera comprometerse en las actuales obras de caridad. Pero esto no es suficiente; esto también lo practican aquellos que no son cristianos. Los católicos deben realizar estas obras de caridad y obtener a través de ellas los bienes espirituales; deben procurar que el pueblo que disfruta de los beneficios de las instituciones económicas católicas ame el Evangelio social de Cristo.” (Iván Merz, Acción Católica Socioeconómica, Semanario Católico, No 18 1927.

Cada editor debe ser incluido en el movimiento eucarístico
y consagrarse al Corazón de Jesús

El Beato Iván Merz pensaba fundar un diario católico tomando como modelo el diario “La Croix”. Ya había elegido el título, “El emblema de Cristo”. También había escrito las reglas para los editores en las que se notan sus serias exigencias relacionadas a la vida espiritual de los miembros de la redacción. Aquí traemos sólo una parte de las mismas.
“Cada redactor debe convencerse de que no podrá progresar y no podrá convertirse en director espiritual de sus lectores si se excluye del movimiento eucarístico y si no se consagra al Sagrado Corazón de Jesús que en este momento es uno de los factores más fuertes en la recristianización de la sociedad. Debido a que el hombre es demasiado débil y puesto que los consejos generales raras veces producen frutos concretos, es necesario exigir a cada redactor laico que se comprometa a cumplir los siguiente mientras sea miembro de la redacción: 1 – Consagrarse al Sagrado Corazón de Jesús, comulgar los nueve primeros viernes; 2 – Comulgar al menos dos veces al mes.(se recomienda comulgar los domingos) 3 – Realizar el exámen de conciencia diario; 4 – Dedicar al menos media hora diaria a la meditación, la oración y la lectura espiritual….; 5 – Rezar diariamente la oración “Ven Espíritu Santo”; 6 – Al menos una vez a la semana ayunar pidiendo por el éxito del movimiento católico; 7 – Procurar tener un confesor permanente; 8 – Participar al menos una vez de los retiros espirituales; 9 – Cuatro veces al ano junto con sus colaboradores y de ser posible también con el personal de maestranza comulgar juntos y ofrecer la comunión por sus colegas difuntos, por las vocaciones sacerdotales y por el éxito del movimiento católico; 10 – Antes de comulgar juntos rezarán también juntos el Vía Crucis; 11 – Si percibe alguna crítica importante relacionada a la publicación en la que se critica algo por no estar de acuerdo con el Espíritu de la Iglesia pedirá consejo a su director espiritual.” (I. Merz, El proyecto del reglamento para el diario católico y su redacción., manuscrito, Archivo)

La Santa Comunión es la condición esencial para la integridad de la Misa

“Si queremos vivir la Eucaristía, es decir que cada acto litúrgico adquiera su verdadero sentido y cada oración actúe en el alma de la manera que corresponde, nosotros también debemos vivir aquello que vive el sacerdote en el altar. Solamente de otra manera: la participación litúrgica en la Santa Misa no sólo es la mejor manera de prepararnos para recibir la Sagrada Comunión, como ya hemos dicho antes, sino que la Santa Comunión en relación con la Santa Misa es su parte esencial. La costumbre entre nosotros es que en la mayoría de los casos la Santa Comunión para los fieles se reparte también después de la Misa, pero nosotros la tenemos que incorporar en nuestras oraciones y así procurar comulgar también siempre que participemos de la Misa. Cuando no es posible recibir la Comunión hay que reemplazarla de todas maneras con la Comunión espiritual. De esa manera casi sin advertirlo nos acostumbraremos a la Comunión frecuente, es decir diaria, y si así lo hicimos hasta ahora, esta costumbre practicada de este modo será mucho más fructífera. Y esto estará de acuerdo justamente con el espíritu de las conclusiones del congreso eucarístico cuya práctica ha de ser muy deseada por cada hermana del movimiento.” (I. Merz, Rinconcito litúrgico, rama femenina, Zagreb, septiembre de 1923).

?Por qué apurarse si el hombre alaba a Dios por quien ha sido creado?

El día 27 de diciembre de 1923, fiesta de San Juan Evangelista, el Beato Iván organizó “una excursión litúrgica” al monasterio trapense de Reihenberg (Eslovenia) para los jóvenes, miembros de la Congregación Mariana. El objetivo de la excursión era experimentar la sublimidad litúrgica en un convento contemplativo. Después de la excursión publicó un extenso artículo titulado:”En el seno de la Liturgia” del cual traemos algunos recortes:
“Después de largas oraciones comienza la solemne Misa conventual. !Qué solemnidad! Todo se hace muy despacio para que uno sienta el pulso de la eternidad. ?!Por qué apurarse cuando se glorifica a Dios por quien todo fue creado?! El hombre ha alcanzado a su fin, solamente a Él debe contemplar. ?Sobre qué meditamos en voz alta con música? ‘En medio de la Iglesia abrió su boca; todos los reyes y todos los siglos han escuchado su Evangelio en el que habla con sabiduría y prudencia divinas’ Y realmente Juan es genio del Espíritu; el mismo Espíritu Santo habla por medio de él (…) Oremos por eso para que el Senor ilumine a su Iglesia y que ‘iluminada por la doctrina de San Juan Apóstol y Evangelista alcance los tesoros eternos.’ (…) Especialmente durante la extensa melodía ‘multiplicabitur’ – se multiplicará – sin querer me acordé de los “Águilas” croatas que hace poco eligieron a San Juan como protector. Realmente su linaje se multiplicará; cada Águila se debe convertir en un pequeno Juan que lo seguirá en su pureza, descansará en el Sagrado Corazón y como el águila volará hasta las inalcanzables alturas de las divinas ideas. De las otras partes de la Misa no hablaré. Estuvimos muy alegres porque participamos por primera vez en una Misa en la que existe un contacto vivo entre el sacerdote que celebra y el pueblo que contesta.” (Iván Merz, En el seno de la Liturgia, La educación croata, No 12, 1924).

Santo sacrificio centro de la vida cristiana
De la introducción al devocionario para ninos y jóvenes

“Todo el devocionario es litúrgico; está concentrado en la Santa Misa y el Ano Litúrgico está representado por los himnos más hermosos. Muchas imágenes acompanadas de versos son de gran valor pedagógico y despiertan en los ninos la comprensión de la Santa Misa. Además de la parte litúrgica el devocionario contiene las principales letanías, oraciones y canciones litúrgicas populares. Todo está preparado para los jóvenes que después de este devocionario podrán seguir mejor el misal completo. Dios quiera que muchos ninos que lo utilizarán sientan la vocación para llegar un día a ser los celebrantes divinos y que este pequeno misal forme a una generación que no se aburrirá en la Misa sino que comprenderá que el Santo Sacrifico es el centro de la vida cristiana.” (Iván Merz, Jesús amigo de los pequenos, Periódico católico No 43, 1925).

Sostén de todo apostolado:
millones de Santas Comuniones blancas de cada día

“La sangre romana corre por nuestras venas. Además de eso todos nosotros nos amamantamos en la leche de la Acción Católica… Con los miembros de la Acción Católica Internacional hicimos las procesiones jubilares de indulgencia, con ellos estuvimos juntos en la Misa papal, recibimos a Jesucristo Nuestro Senor y Dios. Y las partículas de su Cuerpo Místico se han reunido más íntimamente en torno a su Cabeza, la Sangre de Cristo corría en nuestras venas. La luz iluminó nuestro espíritu con una gran idea: el misterio de esa gran renovación de los jóvenes de la Acción Católica Internacional es la Santa Comunión frecuente y diaria. La Acción católica, o como se llame la colaboración organizada de los laicos con la jerarquía en el Apostolado Católico Social, tiene como fundamento millones de blancas comuniones diarias. Eso es el fundamento sobre cual se eleva el edificio de “Los Águilas”… (Iván Merz, “Los Águilas en Roma, Periódico Católico, No 13, 1925).